La planta de cannabis se utilizó por miles de años en distintas culturas alrededor del mundo para distintos fines, entre ellos, la medicina. La planta posee distintos principios activos, denominados Cannabinoides. Estos componentes, en un número de más de 60, tienen distintas funciones, algunas descubiertas, y en su mayoría sin tener en claro aún cuál es su propósito. El cuerpo humano posee, en la superficie de muchos tipos de células de nuestro organismo, sitios específicos donde se acoplan estos principios activos de la planta, los fitocannabinoides. Los más comunes y de cuales se tiene mayor información, son el THC, el CBD, CBG, CBN y algunos más. Los receptores de estos cannabinoides se encuentran distribuidos por todo el cuerpo. El cuerpo humano también produce moléculas similares a las de la planta de cannabis, llamados endocannabinoides (endo=adentro).
Los cannabinoides tienen muchas propiedades medicinales, y esto permite que algunas dolencias y patologías puedan ser tratadas con cannabis. Si bien la Cannabis sativa se conoce desde hace varios siglos por sus propiedades recreativas y medicinales, actualmente la marihuana, uno de sus productos, es la droga ilegal que más se consume en el mundo y su abuso es un grave problema de salud pública, especialmente entre la población joven. Sin embargo, está plenamente demostrado que en algunas formas de consumo tiene diversos puntos a favor en cuanto a enfermedades puntuales, tanto a nivel orgánico, como social y psicológico.
Se realizaron encuestas y demuestra que el 90% de las personas entrevistadas conoce la planta mientras que solo el 10%, no la conoce. Solamente, un 3,33% no sabe que la marihuana es ilegal, siendo que la mayoría, un 96,67% sí lo sabe.
Los fines medicinales que se le adjudican a la planta son conocidos en un 86,67%, aunque un 13,33% no está al tanto de los mismos. Sobre su utilización, un 73,34% tiene alguien en su entorno que la consume, para fines recreativos el 70% y el 30% restante para fines medicinales. El 23,33% no tiene conocidos que la utilicen y un 3,33% no sabe o no contesta. De todos modos, el 96,67% entiende los efectos negativos y positivos que posee y sólo un 3,33% no está al tanto.
Finalmente, aquí postulamos que la “cannabis sativa” en su preparado, puede ser de gran valor para mitigar el sufrimiento de pacientes con enfermedades terminales. El 53,34% de los encuestados, tiene información precisa de los casos en que mejora la calidad de vida de los pacientes, un 43,33% no cuenta con ella y un 3,33% no sabe o no contesta. Es una absoluta paradoja científica, que el cannabis siga estando desregulado.
Los resultados arrojaron que la mayoría de las personas consultadas, son partidarias de su estudio en profundidad, su legalización y regulación para uso terapéutico y lúdico.



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